La 2 ha convertido la austeridad en machacona repetición: en una semana emitió el mismo documental sobre la ley seca en Estados Unidos casi diariamente. Lo mismo hizo con un documental sobre Grace Kelly que cacé una noche mientras cenaba. Me dio por investigar sobre su figura.

“Soy una mujer cuyo rostro y cuyas opiniones son conocidas por la mitad aproximada de la población estimable de Estados Unidos. Mi nombre está en boca de la gente, sale en portadas y en pantalla. Pero mi corazón tiene un núcleo invisible y escondido en un lugar al que nadie puede llegar.”

“Mi aparición”, en La niña del pelo raro (1989), de DFW

Grace Kelly, 1954

Grace Kelly – Fuente: thefoxling, en Flickr

Durante el rodaje de La ventana indiscreta, Hitchcock ordenó a la diseñadora Edith Head que usara rellenos para corregir la forma del vestido de Grace Kelly. Grace y Edith se fueron a un camerino y volvieron minutos después. Hitchcock sonrió satisfecho: “¿Ves qué distinto se ve ahora?”.

Unos segundos antes de que el Rover P6 de Grace Kelly se saliera de la carretera en un camino en forma de cuello de jirafa el 13 de septiembre de 1986 mientras volvía a su casa con su hija Estefanía, Grace sufrió un infarto. En la ambulancia que la trasladó al Hospital Mónaco ya estaba insconsciente. Murió el día después.

Grace Kelly era elegante y glamurosa. Y magnética, como lo eran las tres medallas de oro en remo ganadas por su padre, John Brendan “Jack” Kelly, en Amberes 1920 y París 1924, para quienes visitaban el hogar familiar, entre cuyas paredes aún resonaba la voz de otra Grace, la primera hija del matrimonio, que había muerto cuando era muy pequeña.

Esa fue la primera señal de la compleja identidad de Grace, la llave que nos deja internarnos en la principal idea de esta entrada: ¿cómo era Grace Kelly de verdad? ¿Cuál era su verdadera imagen, si es que tenía alguna? ¿Eran ciertos su glamour, su elegancia, su magnetismo, o eran meras convenciones? ¿Nace su imagen desde dentro o desde fuera?

La pregunta no es baladí. Grace Kelly tuvo el privilegio o la maldición de poder registrar en vídeo miles de horas de su vida: Grace preocupada por la suerte de su marido, Gary CooperGrace con Clark Gable en África; Grace y James Stewart, y Cary Grant, y Grace en un barco de camino a Europa, y Grace sentada junto a Rainiero frente a decenas de periodistas y cámaras y flashes redondos. Grace actuando. Cuando Hitchcock se enteró de su compromiso, celebró que “Grace haya encontrado un papel tan bueno.”

Dicen los que la conocen o la conocían o la conocieron que pocas fotos muestran a la verdadera Grace. Para Myrna Downes, que en este pasado narrativo prepara la cena en su casa de las afueras de Pittsburgh, Pensilvania, Grace es “un modelo de mujer, se le nota en la cara y en su forma de andar y de comportarse que nació para ser una princesa, aunque sería tan bonito volverla a ver actuar…”. Rainiero de Mónaco, que atiende a la prensa en una visita a Estados Unidos en diciembre de 1955, antes de que los rumores de su romance se confirmen, asegura -sin mencionar el nombre- que su esposa ideal debería tener “muchas cualidades: tengo un carácter muy difícil. Entre otras cosas debería ser guapa e inteligente.”

Esa esposa ideal sin nombre ya existía mucho antes de que John Jr. Kelly, su hermano, le ofreciera como regalo de bodas una medalla de bronce conquistada en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 en la modalidad de skiff individual. Y también existía antes de que Grace saliera volando, agarrada de la mano negra de Josephine Baker, del Stork Club de Nueva York, tras los insultos racistas que Sherman Billingsley, dueño del local, dirigió a la actriz de variedades afroamericana, a quien Kelly ni siquiera conocía antes de aquella noche de 1951.Y existía también incluso antes de conocer a Rainiero en una sesión de fotos en abril de 1955, durante el Festival de Cannes; incluso antes de que Grace recibiera una carta del productor Stanley Kramer ofreciéndole un importante papel en una película de Fred Zinnemann;  e incluso antes de su nacimiento en 1929, y antes de eso, cuando su tío George ganó un Pulitzer  en 1926 por su obra de teatro “La esposa de Craig” y no pudo celebrarlo con su familia porque les parecía inmoral que fuera homosexual; pero quizás no existió hasta que nació la primera Grace, con otro rostro y un cuerpo demasiado débil y enfermizo e inapropiado para ser actriz o princesa.

Me pregunto si todo esto es cierto, si es verdad que Grace nació y murió bajo la misma luz, como la esposa de un príncipe, y que fue ese el destino y la cifra de su identidad. Lo que sí sé es que esa misma maldición de imagen desdoblada tiene una segunda señal en el remate de su ceremonia nupcial, cuando fueron recitando, uno a uno, los 138 títulos que adquiría por su matrimonio con Rainiero.

Me pregunto también si cuando Rainiero murió en 2005 los medios hablaron de él porque era miembro de la realeza europea o porque era el viudo de Grace Kelly. Si hablaban de Grace porque era la esposa de Rainiero o hablaban de Rainiero porque era el marido de Grace. Si hablan de sus hijos porque llevan su herencia en la sangre. Cuando Rainiero se murió, parte del fantasma de Grace se disipó, y se seguirá disipando, como lo ha ido haciendo desde entonces, a medida que vayan muriendo sus hijos y sus compañeros de reparto y los directores de cine que trabajaron con ella.

¿Qué semejanza guardan las versiones pública y privada de una misma persona? Cualquiera puede hablar de Grace Kelly, y seguramente su imagen pública no tiene nada que ver con su verdadera identidad, lo que invalidaría cualquier intento de retratarla. No obstante, yo también me atrevo a decir cómo es. A pensar cómo sería. A creer cómo fue.

Como única certeza tangible queda su rostro de proporciones griegas y frescura nívea: la cara que se adueña de la cámara en un famoso primer plano de La ventana indiscreta. Esa misma cara insondable que se niega a ponerse estas feas almohadillas, estas mismas manos que conspiran con las de la señora Head para aparentar que sí las lleva puestas, estos mismos pies que vuelven a pisar el plató (que copia palmo a palmo el apartamento que James Stewart tiene en Greenwich Village), estos mismos ojos sin identidad que le devuelven la mirada a un orgulloso y confiado director de cine inglés.

Fuentes:

Grace Kelly y La ventana indiscreta en Wikipedia (en inglés)

historiasolimpicas.com

Omg-facts.com (en inglés)

Historia del accidente mortal de Grace Kelly (en inglés)

Películas: Filmaffinity

Vídeo: Youtube (Agencia EFE)

Foto: Flickr (thefoxling)

Anuncios