¿Quién soy? Esa es la pregunta con la que todo verdadero artista se tiene que levantar. Normalmente la respuesta no viene al instante. En el caso de los artistas de existencia tormentosa, la solución al enigma no viene ni siquiera mientras cumplen los pormenores de la rutina, esos benditos traedores de identidad. ¿Es el arte una mentira, o una ficción mediante la que podemos conocer la verdad?

"Autorretrato" (1917), de Pablo Picasso - Foto: RasMarley, en Flickr

“Autorretrato” (1917), de Pablo Picasso – Foto: RasMarley, en Flickr

De identidad y falsedad van las exposiciones que se pueden visitar estos días en distintas partes del mundo. En el Louisiana Museum, una hora al norte de Copenhague, se pueden contemplar 150 autorretratos de conocidos artistas. Picasso está ahí, y Frida Kahlo, y Emil Nolde. Su honestidad contrasta con la falsedad -meramente artística o con fines políticos- de las obras expuestas por la exposición “Altéralo. La fotografía manipulada antes de Photoshop”, en el Metropolitan Museum de Nueva York.

La cara -donde tantos ponen sus ojos o sus labios- no ha recibido tan buen trato en la exposición “Walking on faces”, que Bernardí Roig ha organizado en la Lonja de Mallorca. Básicamente, la exposición consiste en eso: los visitantes pisan los retratos que hay en el suelo, y cuando acaba la exposición los retratados se los pueden llevar. Tan sencillo planteamiento ha triplicado, con más de 220.000 visitantes, el récord de visitas de la lonja, que ostentaba una exposición sobre Atapuerca (72.000 visitantes).

El fotógrafo Enrique Cano ha hecho que sus colegas posen para la cámara. Es interesante la relación de confianza y rechazo que un fotógrafo muestra hacia la cámara, ese instrumento del que no se pueden deshacer ni con agua hirviendo. Se nota que todos posan, quizás para demostrar que la fotografía documental también es, de algún modo, artística. O quizás simplemente es que son muy coquetos. Lo que sí se puede decir es que todos afrontan la cámara con cierto aire de superioridad, de mostrarse sin vergüenza ante un medio al que conocen casi perfectamente -el casi es la esencia del arte-.

"Autorretrato" (1979), de Andy Warhol - Foto: Festival Karsh Ottawa, en Flickr

“Autorretrato” (1979), de Andy Warhol – Foto: Festival Karsh Ottawa, en Flickr

La privacidad es el templo de la identidad. Somos como somos, especialmente si estamos solos. Por eso quizás, en la época de las fototuentis y el exhibicionismo suave en las redes sociales, nuestra identidad se diluye o se escapa, o sigue ahí pero es distinta, y por eso nos desorienta. La exposición Privacy, que alberga el Schirn Kunsthalle de Frankfurt hasta el 3 de febrero.

Y entre las sombras de los que no comprenden dónde están surgen siempre los estertores de lo grotesco. El Museo Picasso de Málaga le presta su espacio a artistas como Goya, Francis Bacon o Leonardo Da Vinci en su exposición “El factor grotesco”.

Fechas:

Privacy, en el Schirn Kunsthalle de Frankfurt: hasta el 3 de febrero.

Self-Portait, en el Louisiana Museum de Humlebæk: hasta el 13 de enero.

La voluntad de contar, en el Espacio Fundación Telefónica, en Madrid: hasta el 30 de enero.

El factor grotesco, en el Museo Picasso de Málaga: hasta el 10 de febrero.

Fuentes:

El País: aquí, aquí y aquí

El Mundo: aquí, aquí y aquí

Fotos: Flickr (Rash MarleyFestival Karsh Ottawa)

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